Fueron varias broncas, muy fuertes… Con dos ’paparazzis’ que nos siguieron hasta allí. Eran las 10 de la noche y la lluvia hacía muy dicífil el camino hacia Saly. Hay 2 horas desde el aeropuerto de Dakar; el calor, la lluvia y un coche blanco que nos seguía me incomodaron el viaje.
Cuando llegamos al hotel, mi marido le dijo al conductor que no se parara ahí, que buscara una farmacia para comprar un jarabe para la tos y así lo hizo. Me fijé en que el coche que nos seguía hacía todos nuestros movimientos. Nos paramos en la farmacia, se pararon detrás… Llegamos a una rotonda (esto me encanta) y le digo al conductor que dé una vuelta más. El coche blanco la da también. Era obvio que nos seguían.
¿Nos querrán secuestrar? Si son fotógrafos, ¿por qué hacen tan mal su trabajo?… Se supone que no nos tenemos que dar cuenta de su presencia. Pues bien, nos dimos cuenta, y eso, con perdón, no sé por qué les jode tanto.
Carlos se baja del coche y se dirige a ellos para ver qué es lo que sucede, al acercarse al coche blanco éste arranca en plan película de acción y casi le atropella. Viene a la furgoneta con la cara desencajada y no sabemos qué hacer.
12 de la noche… Le decimos al conductor lo que pasa y nos dice que no nos preocupemos. Busca el coche y se pone detrás de ellos, ahora somos nosotros los que les perseguimos. Nuestro amigo acelera y se pone a su lado, le grita un “Hermano, para el coche!” y el conductor que va con ellos para. Carlos se baja y nuestro conductor con él.
Y van a hablar con ellos, me dice preocupado “no te bajes”, y veo desde mi asiento cómo comienza la primera bronca. Le dicen a Carlos que son italianos, Carlos les pide la documentación.Veo por el retrovisor que van borrachos y me empiezo a preocupar. Parecen peligrosos y llevan botellines de cerveza en la mano, pienso en llamar a la policía… Me armo de valor y bajo del coche. No sé cómo, les hago una foto a cada uno pensando (“¿a que jode?”), las necesitaremos como “prueba”.
Aquí me entra la risa, no puedo evitarlo, el miedo y la situación me superan. Pero no, el asunto es serio y empiezo a ponerme nerviosa. Nos gritan, amenazan diciendo que nos enteraremos, que lo vamos a pagar caro…, que no se quedará así y se marchan. Se esconden y nos siguen de nuevo.
Carlos y yo estamos hechos polvo… Tristes…, pero aún así decidimos quedarnos y que sea lo que Dios quiera.
Durante los siguientes días les veíamos por el hotel, se escondían fatal… Y veía objetivos por todas partes. Un día llamaron a la policía y ese día casi pegan a Carlos. Gritaban mucho y muy alto, nos insultaban. Yo lloraba y no sabia qué hacer. Sólo grababa con mi iPhone por si acaso, eso les ponía mas nerviosos. Era como una película.
Y he aquí el por qué de las “numerosas broncas”. Señoras y señores, no nos creamos lo que dice cierto tipo de prensa. Antes hay que contrastar, que hemos perdido la bonita costumbre de todo buen periodista. Y vosotros, periodistas, ¿ os creéis lo que cuentan dos ‘paparazzis’ maleducados y furiosos?
Y luego nos asustamos porque Sara Carbonero increpa a un fotógrafo o Julia Roberts se enfada por el acoso de otro… En fin.
Gracias a Dios, tenemos un gran sentido del humor y no dejamos de hacer las cosas que más nos gustan… Eso si, es muy incómodo desayunar con un tio así enfrente… O leer tranquilamente sabiendo que están ahí… Pero lo que más me preocupaba era su venganza. Y ahí está, algunos medios se hacen cómplices de una serie de mentiras absurdas. Saben que vende más esto que algo bonito o la propia verdad. Lo que no sé es si saben las consecuencias de ello.
La verdad es que ni Carlos ni yo somos amigos ni conocemos al empresario dueño del hotel (como no paran de decir, supongo que por rellenar)…, ni ha sido nuestra luna de miel, ni solemos gritar ni discutir, y muchísimo menos lo haríamos en público.
Una noche nos sentamos a hablar y decidimos irnos a otro hotel, así que nos fuimos al hotel Lamantin Beach Resorte Spa… Allí estaríamos tranquilos… Tienen centro de pesca , es el mejor de todo Saly, tiene una playa maravillosa, pudimos tomar el sol y hacer excursiones sin su presencia. Vamos, que les echaron nada más verlos. Motivo por el cual se enfadaron muchísimo más.
Y otra cosa, ya que estoy, no he vendido ninguna exclusiva. No había ningún fotógrafo de ¡Hola! en mi boda. Les cedí unas fotos que hizo un amigo nuestro (con muy mala calidad, por cierto). La aparición de las fotos en ¡Hola! fue como muestra de agradecimiento a la plataforma para la que trabajo.
De todas formas, al final conseguí mi objetivo. Todo el mundo sabía que para ver mi vestido sólo tenía que entrar en mi blog…, y así lo hice.
Los que entiendan de moda me comprenderán… era un Elie Saab de alta costura
Y ya que tengo mi pequeño espacio quiero dar yo mis propias “exclusivas”… ¿Por qué no?
Aquí os dejo algunas fotos de cuando conseguimos escapar de los ‘paparazzis’.
Al final, como siempre, triunfa el amor
Y sí… Nos iremos 15 días de luna de miel cuando Carlos tenga vacaciones…
Un beso
No hay comentarios:
Publicar un comentario