Abro los ojos y no se que hora es, una luz anaranjada invade la habitación del Rhino Hotel de Saly. Mi marido duerme profundamente, me levanto casi de un salto impaciente por saber lo que me deparará el día.
Por las mañana me cuesta muchísimo abrir los ojos, hay veces que estoy una hora debajo del chorro de agua fría de la ducha para conseguir un tamaño medianamente normal en ellos (siempre pienso que las sesiones de fotos o los rodajes a las 7 de la mañana deberían estar prohibidos).
Mi medio ceguera no me impide alcanzar mi objetivo, peleo con ella y torpemente llego a la puerta de la habitación. Salgo a desayunar y lo primero que veo es a un señor regando las plantas que con su mejor sonrisa me regala un ‘Bonjour!’ y sorprendida carraspeo el mejor Bonjour que puedo e intento poner mi mejor sonrisa. Mi subconsciente me dice que no sonríe, sino que se ríe de mi aspecto, mis ojos hinchados, mi pelo enredado, la camiseta con la que he dormido… en fin, menos mal que no hay foto para ilustrar el maravilloso momento.
Mi medio ceguera no me impide alcanzar mi objetivo, peleo con ella y torpemente llego a la puerta de la habitación. Salgo a desayunar y lo primero que veo es a un señor regando las plantas que con su mejor sonrisa me regala un ‘Bonjour!’ y sorprendida carraspeo el mejor Bonjour que puedo e intento poner mi mejor sonrisa. Mi subconsciente me dice que no sonríe, sino que se ríe de mi aspecto, mis ojos hinchados, mi pelo enredado, la camiseta con la que he dormido… en fin, menos mal que no hay foto para ilustrar el maravilloso momento.
Me río de mi misma y me siento a desayunar. Enseguida llega Charles, el subdirector del hotel, con su mejor sonrisa a preguntarme si he dormido bien. Él ha estudiado en la Escuela de hostelería de Dakar y habla cinco idiomas. Me sorprende su energía, sus ganas de que esté todo bien, su manera de ayudar a sus compañeros y agradar a los huéspedes… Hace que te sientas como en casa y que no te quieras ir de allí.
Pido un té con leche, huevos revueltos, zumo de mango, fruta y helado de coco y vainilla…y admiro tranquilamente el paisaje que tengo ante mis ojos, la boda me ha dejado KO, el estrés y los nervios porque estuviera todo bien, la novedad en mi vida…
Pido un té con leche, huevos revueltos, zumo de mango, fruta y helado de coco y vainilla…y admiro tranquilamente el paisaje que tengo ante mis ojos, la boda me ha dejado KO, el estrés y los nervios porque estuviera todo bien, la novedad en mi vida…
Estaba nerviosa, entre otras cosas porque no tenía antecedentes con los que comparar la situación. Y tenía miles de mariposas revoloteando en mi estómago.
Ahora toca desconectar, cargar pilas y no encender en ningún momento la itinerancia de datos 
Tengo ante mis ojos lo que realmente me hace feliz, una pequeña piscina, un jardín, pajaritos, alguna que otra lagartija de cabeza amarilla y cuerpo morado…gente amable, agradable…tranquilidad… Sin iPhone, sin iPad sin MacBook, sin periódicos… Sólo el nuevo libro que me estoy leyendo y que me regaló mi amiga Malen ‘Cincuenta sombras de Grey’. Si, habéis oído bien…hay veces que es mejor aislarse unos días, pensar en ti, en lo que quieres, en lo que no…en qué estamos haciendo mal… Porque realmente nunca tenemos tiempo para pararnos a pensar. Si supiéramos lo valioso y necesario que es, no perderíamos tanto el tiempo en cosas absurdas.
‘Au idó’…. (algunos entenderéis la expresión )… Me preparo y nos vamos a dar un recorrido de 3 horas en Buggi.
Nos dan unos pañuelos naranjas para poner a modo de bandolero y taparte la nariz y la boca para que no te entre la increíble cantidad de arena y polvo que se levantará durante el recorrido.
Vemos un montón de poblados, vacas, la escuela de fútbol para niños, casas en construcción, ríos, nidos de termitas y el bosque encantado de Baobab.
Este tipo de árbol se encuentra en África y en Australia… A las termitas no les gusta ya que su corteza es de corcho, resistente al fuego y el 70% son agua. Este en concreto, nuestro amigo nos dijo que tenía mas de 600 años. Son capaces de almacenar grandes cantidades de agua para la época de sequía, de ahí que sean tan elásticos. Lo llaman el árbol de la vida porque puede dar refugio a personas y animales, alimento (su fruta ‘pan de mono’ es rica en vitamina C) y agua…y además sus hojas tienen poderes medicinales.
Y esto es todo por hoy.
Os envío un beso enorme!!
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